Las clases de piano y teclado se dictan para niños, adolescentes y adultos. Estas tienen como fin el perfeccionamiento técnico y musical del alumno, en nivel inicial, medio o avanzado. En mis casi 10 años de experiencia docente he llegado a la conclusión de que no existe un sólo método para enseñar, por eso es que el repertorio, el ritmo de estudio y los objetivos se trabajan y fijan de manera individual con cada alumno.
Tocamos desde la primer clase. El desarrollo de la técnica pianística, los conocimientos teóricos, las capacidades auditivas y la musicalidad se encaran desde el trabajo específico sobre el repertorio musical elegido. La manera más efectiva de aprender a hacer música es, simplemente, haciendo música.
Aparte de trabajar con varios métodos tradicionales, he incoporado actividades y ejercicios provenientes de otras áreas (teatro, yoga, expresión corporal, baile y canto). Como alumno y docente, he comprobado que muchas veces se pretende ignorar que el cuerpo es parte del instrumento que ejecutamos, forzándonos a realizar movimientos que no resultan cómodos y que pueden llegar a ser dañinos para nuestras manos, brazos y columna después de largas sesiones de estudio. Con ejercicios posturales, de respiración y relajación se consigue una conciencia corporal que ayuda a que el estudio del instrumento se vuelva una actividad placentera y revitalizadora.
Objetivos:
- Desarrollo pianístico y musical integral (técnico, teórico y expresivo).
- Lograr un vínculo de calidad con cada alumno, respetando y valorando sus particularidades, capacidades y vivencias.
- Todos podemos aprender a hacer música. No importa la edad o las “condiciones”. Deseamos que el alumno descubra en que consiste la experiencia del hacer musical.
- A través del estudio de diferentes obras y estilos (Clásico, Rock, Folklore, Tango, Blues, Pop), enriquecer el universo sonoro del alumno.
- Promover la improvisación y la composición, como medio de exploración artística y desarrollo de las capacidades creativas de cada alumno.
- Transmitir y contagiar la alegría que nos provoca el hecho musical y la pasión con la que nos dedicamos a esta actividad artística.
